martes, 21 de marzo de 2017

¿POR AMOR A QUÉ...?

He escuchado demasiadas veces eso de que los artistas a veces trabajamos por amor al arte. Imagino que va por barrios, como se suele decir. Quizá por eso, cuando toca hacer balance, buscar a gente por amor al arte, pienso en que es normal que los 'no artistas' nos vean como un poco bichos raros.
   Este año se cumplen 80 del fallecimiento del escritor norteamericano Howard P. Lovecraft. Tuve la oportunidad de leer algunos de sus relatos en mi adolescencia. He de confesar que algunos me parecieron una 'rayada' como se dice ahora. Recuerdo que uno de los primeros libros que me compré en la Feria del Libro de Valencia, estamos hablando de 1988 o 1989, fue uno de él, uno de relatos, que por alguna extraña razón presté o regalé (me arrepiento) a alguien que no recuerdo.
   Este año iba a ver la luz una antología de relatos inspirados en el universo de este autor, coordinada por alguien que conozco, pero que por razones varias no llegó a buen puerto. Habíamos puesto nuestras ilusiones unos cuantos amigos de aquí y de allá y nos sentimos un poco decepcionados al saber la noticia. Cual ave fénix surgió la idea de soplar las brasas y ver de dar continuidad al proyecto invitando a más escritores, otros locos por amor al arte, ya que no sabíamos si una editorial, al tener el manuscrito con los distintos relatos de 'locos' por Lovecraft decidiría publicar la antología y qué beneficios se obtendría.
HP Lovecraft 1890-1937
   La fe mueve montañas y el espíritu de los que pensamos más en la ilusión del proyecto que en el dinero sopló las velas del barco que, a fecha de hoy, navega con buen rumbo. Tuvimos que echar mano, como dije, de contactos, de otros 'locos' repartidos por la península, locas y locos que quisieran aportar su granito de arena sin prometerles nada. Tocamos a la puerta de algunos escritores más o menos conocidos en esto del terror, pero pusieron escusas variopintas, la mayoría coincidían en que preferían otros proyectos más lucrativos.
   La capitana de esta nave me animaba, me decía: "es normal, no te preocupes". Pero yo me preguntaba en qué punto un escritor se vuelve mercenario, mercachifle, en qué momento uno solo piensa en escribir por la pasta, en qué momento miras a ver quién está en la lista de pasajeros y, si no hay caché me apeo, no me interesa...
   La antología sigue navegando, en abril queremos tocar puerto editorial, buscar un editor que quiera apostar en el sueño de diez marineras y marineros que un día reparamos lo que la marea destrozó y, tras hacernos de nuevo a la mar, decidimos que lo más importante era el viaje, no Ítaca, no el vellocino de oro.
   Gracias a quienes seguís moviendo el mundo desde vuestras naves, sean cuales sean, sin importaros si al otro lado del horizonte habrá un caldero de oro.

"Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias." K. Kavafis.

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