domingo, 12 de junio de 2016

LIBROS, PAPEL Y MEDIO AMBIENTE

 

Recuerdo bien cuando era estudiante de universidad. Tuve la suerte de poder cursar una carrera de ciencias, una licenciatura (y acabarla). En los últimos años soñé con la posibilidad de trabajar en el sector del medio ambiente, me gustaba especialmente la parte técnica de los procesos del reciclaje. Curioso, ¿verdad? Cuán alejado parece de las letras, casi tanto como los recuerdos y el momento actual. 

Una fecha señalada que aprendí por entonces fue la del 5 de junio, el día mundial del medio ambiente. Era un firme defensor de la integración de la ecología y la gestión medioambiental en las empresas. Ahora también, pero desde otra óptica. Esto tiene que ver con lo de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. Y puestos a redudir, no se me escapa que desde hace años pensaba en cuántos libros se imprimen al año en nuestro país, en cuantos nunca se leerán y acabarán en la basura

Reducir es darse cuenta de cuántos libros son 'prescindibles' o, dicho de otro modo, cuántos solo han servido para la satisfacción personal del/a autor/a que los ha vendido o regalado a un puñado de amigos. Cuántos árboles y toneladas de papel (además de agua y otros recursos) se hubieran ahorrado cada año si la gente no tuviera que subirse la autoestima publicando un libro de recorrido corto (algo que muchas veces saben -de antemanoto- das las partes implicadas). Cuantas veces me dije aquellos años, cuando ya me picaba el gusanito de la escritura, que no quería caer en eso, que yo no sería uno de ELLOS.

Este año ha vuelto a celebrarse -como hace muchos-, el 5 de junio, el día mundial del medio ambiente. Hasta la fecha tengo en mi 'bibliografía' una obra colectiva de microrrelatos, un libro de relatos, uno didáctico y la novela que este año publiqué en abril. Se hizo una tirada corta, en realidad dos. La humildad me lleva a admitir que no ha tenido tanto éxito como el anterior libro, que con seguridad no habrá una tercera tirada. Mucho mejor. 

No creo que haya mayor muestra de respeto por mi parte al medio ambiente que ese: no pedir una nueva tirada de ejemplares con el consiguiente impacto al medio ambiente si no es necesario. Y creo, con humildad, que no lo es.

Agotaré los ejemplares disponibles de 'No me gustan las lentejas' entre las personas que realmente quieran tener la novela. Es justo, es lo que me parece honesto desde lo artístico y lo medioambiental.

Reducir, reutilizar y reciclar. Siempre puedo prestar mis ejemplares, o pedir a otros que así lo hagan (reutilizar). Llegado el caso solo espero que quien quiera deshacerse de este libro (o de cualquiera) lo ceda a una biblioteca, a un amigo (o enemigo) o, si tanto le incomoda, acabe en un contenedor de papel.
Creo que es lo justo.
Por un mes de junio de despedidas y de compromiso personal con el medio ambiente.
Un saludo a todos y feliz verano.

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