viernes, 12 de febrero de 2016

MARMELLAR

Le prometí una sorpresa a mi novia por San Valentín.
A ella le atraía Poe, lo gótico, y pensé que tal vez le gustase visitar un pueblo de Tarragona con una espantosa leyenda. Que se pusiera a llover al salir de la autovía le pareció premonitorio. De hecho nos detuvimos en la misma gasolinera donde trabajó la segunda chica desaparecida en 1996. Se alejó del coche, escribiendo notas en su diario, preguntándome si percibía el rastro energético. Llegamos al pueblo abandonado, aún había luz y la llevé primero a la iglesia y luego al cementerio. Le fascinaron los nichos vacíos, se acercó a ellos con morbo tratando de descubrir en cuál habían encontrado el cuerpo de la primera víctima, la joven de color, la del ritual satánico una noche de San Juan. Reconozco que yo estaba cagado de miedo, cuando leí en internet que tras secuestrarla y violarla la habían quemado viva pensé si merecía la pena el viaje. Cuanta violencia, pensé. Pero mi novia parecía disfrutar con todo aquello. La segunda joven también había sido asesinada en la zona, en un camino próximo, solo que sin ritos macabros. Un relámpago me llevó a pedirle que nos guareciésemos en el coche. Estaba excitadísima y quiso hacerlo allí mismo, a pesar de mi negativa y la lluvia. No solo no me ponía nada el lugar, no terminé de contarle lo de las extrañas apariciones. Su insistencia acabó por entonarme, quería finalizar cuanto antes y volver al coche. Justo en el apogeo me pareció distinguir algo, una presencia brumosa. Me convencí de que era pura sugestión, que deliraba, pero estoy seguro de que lo que nos atacó fue la Dama Blanca. Mi novia no gritó, parecía esperarla, en cambio yo me desmayé. No espero que me crean, yo mismo trato de buscar otra explicación. La psicóloga no quiere que hable de aquello con nadie más, pero sigo pensando que fue real, lo que vi fue muy real. A mi novia la sigue buscando la policía. Fui el principal sospechoso hasta que las pruebas me exculparon. Creo que la Dama Blanca se la llevó, que aparecerá un día enterrada en uno de los nichos. Quizá en el que escribió un 999 y ocultó una nota. Dijo que si todo ‘iba bien’ debía regresar a aquel lugar al año siguiente, para San Valentín, con otra chica de su misma edad. Y es este domingo.

Publicado en el Nou Torrentí, febrero 2016
Foto: ibidem.

11 comentarios:

  1. ..qué gusto.
    Genial relato y es este domingo.
    Sorprendes como siempre.
    Un saludo Ginés.

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    1. Domingo de casualidades, de efemérides. Gracias, no te pierdas el siguiente, aunque habrá que esperar dos semanas. Un saludo.

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  2. Buen relato pero estos días románticos...

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  3. Muy buena idea hacer un relato de San Valentín gótico. Aunque a mí no me disgusta San Valentín, un pequeño contrapunto tétrico tampoco viene mal estos días.

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    1. Gracias José Alegre Seoane, tampoco soy muy de este santo, quise desoxidarme en el género de terror con el que empecé hace años y tenía descuidado. Lo dicho, gracias. Confío en poder leernos más veces. Un saludo.

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  4. Me ha encantado este relato. Breve y con un sorprendente final, que incluso en un principio pasaba como si se tratara de vuestra experiencía real en Marmellar. Gran trabajo 😉

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    1. Muchas gracias Daniel Cano, por tu visita y comentario. Tiene una parte verídica, aunque no protagonista sino histórica de los hechos. Pásate por aquí cuando gustes y por Marmelar también, no sé si por San Valentín será una buena fecha. Ya me cuentas si te animas. ;-)

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  5. Me ha encantado este relato. Breve y con un sorprendente final, que incluso en un principio pasaba como si se tratara de vuestra experiencía real en Marmellar. Gran trabajo 😉

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