martes, 3 de noviembre de 2015

LOS COLORES DEL OTOÑO


Viñedos en Laguardia (Álava)

El vino es un ser vivo.
Al menos eso le oí decir, años atrás a quienes tuvieron la paciencia de enseñarme  algunos de los secretos del fascinante mundo de la enología. Pocos, redescubro hoy, al apreciar los muchos que atesora el universo de este alimento tan nuestro: el vino –primer gran personaje de esta crónica–, aunque los suficientes para que dijera que sí a la doble invitación, la de la editorial Algaida y la del Grupo Solar de Samaniego. Ambas empresas han sabido maridar a la perfección sus quehaceres en forma de premio literario, concretamente, del Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego.
   Como reportero 'literario' me uní al grupo de colegas de Valencia y a nosotros se unieron otros, amantes todos de los libros –segundo personaje en liza–, y de los vinos, en Madrir, rumbo al municipio alavés de Laguardia.
Javier Reverte, presidente del jurado del premio
Ya desde el autobús fuimos apreciando los colores del otoño, esos cobrizos, ocres y tímidos dorados en las hojas de las vides –que, a la sazón, también fueron protagonistas de esta crónica.
Del Hotel Villa de Laguardia a la bodega Solar de Samaniego. Su nombre no es casual, pues la tradición del grupo bodeguero está implícita incluso en este ya que el fabulista Felix María de Samaniego se inspiraba a la hora de buscar a sus musas paseando por su finca de La Escobosa perteneciente en la actualidad a las bodegas.
 
   Hubo vino, buen vino y buen yantar, si se me permite decirlo. Llegado el momento se desveló el ganador del I Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego. En este caso fue el periodista y escritor zaragozano Luis del Val. Personalmente disfruté también con la gala enoliteraria dada mi pasión por las letras, por poder compartir de rondón mesa con escritores de la talla del propio Luis del Val, Espido Freire, Javier Reverte, Milagros Frías o Félix G. Modroño. A Milagros y a Félix (me tomo la licencia de llamarles por su nombre) tuve la ocasión de entrevistarles en octubre de 2013 y en noviembre de 2014 respectivamente.
Consistorio de Laguardia (Álava)
 
   Tras la consabida sobremesa tocó visita a la villa de Laguardia, una villa con historia, rodeada de preciosos viñedos. A la noche cocktail con tapas riojanas; cata comentada de uno de los vinos mimados de las Bodegas Solar de Samaniego… y un ambiente distendido; no faltaron las risas, las fotografías y las complicidades. Un guiño especial a Luis del Val que se acercó a nuestra mesa para contarnos una de las fábulas más picantonas de Félix María de Samaniego… ‘Pica, pica, que por ahí no me vais a sacar los ojos’.
   Amanecimos en Laguardia -hubo quien propuso ir a Logroño la noche anterior, pero fuimos comedidos-, la editorial y el grupo bodeguero nos agasajó con un segundo bocado, aún más delicioso, este segundo día: la vista al Monasterio de San Millán de Yuso. Impresionante construcción, tesoro patrimonial y sobrecogedoras historias las que enmudecen, sin duda, como el buen vino en las barricas, entre las paredes del monasterio cuna del castellano y el euskera. Oportunidad única para acercarnos, sin tocar, a unos libros centenarios bien custodiados que, de poder hablar, darían para muchas novelas y premios.
Monasterio San Millán de Yuso.

En el trayecto desde san Millán a Roa de Duero, ya en la provincia de Burgos, pudimos ver de nuevo como el río, la tierra, el clima y la naturaleza en suma nos brindaban un espectáculo vibrante de color a quienes nos podiamos permitir el lujo de contemplar los viñedos otoñales con solazados ojos de turista... ¡Cuánto trabajo, sudor y esfuerzo se quedarán ahí, en los terruños, en los sarmientos y racimos! Como turista, literario en mi caso, paladeé el blanco y el tinto servidos a la mesa, agradecidos a las Bodegas Durón por la comida castellana, por la bendita paciencia ante mis preguntas sobre el proceso del vino y alrededores.

Vides en Roa de Duero (Burgos)
  Dos días inolvidables, sin duda, en los que gozamos con los cinco sentidos, agradecidos a los libros, a la literatura y a la enología. ‘Beber entre líneas’ es la iniciativa del Grupo Solar Samaniego, bien argumentada, estupenda también la de la editorial sevillana Algaida al convocar este premio literario en el corazón de la Rioja alavesa.
   
  Hay mucho más, por descontado, pero me lo guardo con esa discreción del también literato don Miguel de Cervantes al sentir que ‘las luengas peregrinaciones hacen a los hombres discretos’.

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