lunes, 19 de octubre de 2015

6. ESCRIBIENDO

Hoy las musas se dignaron venir con unas cuantas hojas en sus alforjas. Un tema de salud parecía haberlas ahuyentado o vaciado de palabras. Estoy contento porque en el proceloso océano de la escritura voy remando hacia alguna dirección concreta, ya no es solo perderse entre la niebla.
   Los cuatro folios largo de hoy, más allá de las metáforas y la lírica anterior, tratan de un personaje femenino, una estudiante, que alentada por un trabajo escolar va con su amiga a un bosque cercano a la ciudad en la que viven. El agua del rio, al parecer, lleva algo más que agua, así lo revelarán unos análisis, lo que dará pie a que quiera denunciar la situación, primero a su profesora de instituto, luego a las autoridades. Por supuesto, se encontrará con una firme oposición, por no hablar de las dudas del padre que también es parte implicada por temas profesionales.
   Como toda buena historia, ésta debe descasar, reposará unos días en barbecho antes de abordar la revisión y reescritura. 
   El argumento, por cierto, con un buen tratamiento de personajes y trama extendida estoy seguro que daría de por sí para una nouvelle. Pero eso es algo que a fecha de hoy no me preocupa, sí el que los lectores que me sigan tengan la convicción de que, como suele decirse, toda piedra hace pared.    

   Prefiero pensar que es una cuestión de disciplina y trabajo, de constancia y hábito de escritura más que de cabezonería y cerrazón. 
  Quien ya ha escrito una novela sabe a qué me refiero, y quien esté en estos momentos en una, imagino que también, así que, ánimo.

2 comentarios:

  1. Ánimo, claro que sí. A por esa nouvelle, con disciplina y constancia.

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    1. Gracias Roberto, seguiré tu consejo. Un saludo.

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