miércoles, 23 de septiembre de 2015

0. PLANIFICANDO LA NOVELA ( i )



¿Por dónde empezar a escribir mi novela?

Buena pregunta. De hecho, creo que es una de las más importantes que un escritor de novelas ha de hacerse no solo para comenzar, también para -una vez establecida la disciplina diaria de trabajo-, no quedarse atascado. Porque uno puede dejarse llevar, comenzar sin una idea ‘a ver qué surge’, y no discuto que así se pueda llegar lejos, sobre todo si uno ya tiene años en el oficio. Pero no es ni mi caso ni en el de muchas de las personas que vayan a abordar su primera novela. Y de eso trata este proyecto ‘Un octubre de novela’, de facilitar la labor a quien quiera escribir una novela si no tiene mucha experiencia (e incluso poca disciplina de trabajo). 

Recomendaciones aparte, no hemos resuelto aún la pregunta, ¿por dónde comenzar? 

Yo aconsejo a mis alumnos que empiecen por una idea. Esto es, por un tema o un concepto más o menos preclaro de lo que quieren escribir. Sirve desde: la vida de mi abuelo antes de casarse, las peripecias de un extranjero fuera de su país, el miedo o aversión a los insectos, etc.
La idea es solo una especie de punto de partida, es como una diminuta bellota que dará lugar al frondoso roble con el tiempo. 

Hay quien la idea la tiene muy clara, muy trabajada. Otras personas quizá solo tengan una idea vaga, tentativa. Se pueden anotar una o varias ideas para valorarlas en un momento dado escogiendo la que más nos seduzca. En mi caso ha sido así. 

Pensé en: a) un thriller en una residencia de la tercera edad, b) también en uno con un reloj de bolsillo robado como elemento vertebrador; c) una tercera idea que me sedujo fue un técnico en seguridad laboral destapando una serie de supuestos accidentes laborales en una obra civil, en realidad homicidios para encubrir un hallazgo arqueológico. Finalmente creo que me voy a decantar por una historia de descubrimiento en el que un personaje protagonista viaja de la ciudad a un ambiente rural donde deberá resolver conflictos tanto interiores como de adaptación al entorno. 

Para quienes empiecen y sobre todo no tienen mucho tiempo (o paciencia) un buen consejo es que partan de ideas y planteamientos que les sean afines. Dicho de otro modo, que escriban sobre temas, lugares, oficios y conflictos que conozcan. Si no tenemos ni idea del sistema judicial norteamericano quizá no nos sintamos cómodos escribiendo sobre abogados, jueces, fiscales de ese país salvo que dediquemos un tiempo a estudiarlo, a documentarnos. De igual manera, sucederá si no dominamos la terminología médica, ni su ciencia, a la hora de armar una novela sobre cirujanos, hospitales y enfermedades terminales. Si nunca hemos visitado Venecia, la Biblioteca Vaticana o la pirámide de Keops emplazar nuestra novela en estos lugares puede resultarnos complejo, sin documentarnos, o ser demasiado osados: a) cayendo en tópicos (por no decir en falsedades) o b) si apostamos por improvisar sin fundamento.

En resumen: el consejo es escribir sobre temas familiares o conocidos, donde podamos desenvolvernos con confianza y seguridad pues la narración ganará no solo en agilidad para nosotros, a la hora de escribir, también en verosimilitud para el lector al exponerles argumentos que nos son conocidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario