martes, 19 de mayo de 2015

¿QUIÉN HA SALIDO GANANDO?

Hace unos días me reuní con unos amigos, también escritores, que hacía tiempo no veía. Se alegraron de mi buena nueva, mi libro El escritor impaciente. Sobre todo por el hecho de que una editorial hubiera apostado por mí. El más despistado me preguntó que qué significaba eso. 
   Todos nos miramos porque precisamente él lleva tiempo escribiendo una novela, sin preocuparse por lo que vendrá después, si se la publicarán o no; es un escritor paciente, vamos.
   Me demoré unos minutos en contestarle, no tanto para darle emoción al asunto sino porque, en ese momento, vi que hizo amago de intervenir Óscar, otro amigo. Fue alumno mío en uno de mis talleres express de relatos años atrás, ahí surgió nuestra amistad y el cruce de emails, hace unos meses, cuando me dijera que tenía un manuscrito listo para publicar, que le diera algunos consejos. 
   Como dije, me dio la sensación de que Óscar (aunque le gusta usar un seudónimo 'literario') iba a hablar, a contar al amigo despistado (y al resto) el rollo... Pero no, se acercó y me dio la enhorabuena con un abrazo rompecostillas, como él lo llama. Se le veía emocionado, más que yo, quiero decir. Y no es que yo no lo esté, pero precisamente lo que nos ha pasado a ambos hace más curioso el hecho de nuestros libros publicados.
   --Cuando digo que ha apostado por mí me refiero a que no he pagado la edición --dije--, la editorial ha corrido con los gastos de edición e imprenta. 
   --Como los grandes --repuso Óscar a punto de emociarme él  a mí, aún seguía medio abrazándome, recordándome que era lo que tocaba, a lo que aspira todo escritor.
   --Creo que a ti te ha ido mejor, fíjate --añadí después mirando a Óscar, invitándole a que contara cómo le había ido con su libro de relatos autopublicado. 
   Para no hacerlo muy largo, también él había decidido llamar a la misma editorial, solo que como dije, le planteó directamente una tiarada de 100 libros que pagaría como si fuera un trabajo de imprenta normal. Sus cien libros con más o menos las mismas páginas que el mío (también la tirada es de 100 libros) le costaron unos 400 euros iva incluido. No quiso arriesgarse con 200 libros pues, era más dinero, pero el precio de coste unitario se le hubiera quedado en menos. 
   --Con todo, 100 libros a 400 euros (dijo mirándome) salen a 4 € por libro de coste. 
   Nada más los tuvo comenzó a venderlos a conocidos, amigos e incluso se llevó un buen montón a una asociación, una tarde, en la que hizo una especie de firma presentación. Los vende a 10 euros (como el mío, le recordé; él asintió). 
   --¿Cuantos has vendido hasta ahora? --le pregunté. 
   --Cincuenta. 
   Hubo un rumor entre los que pensaban que eran pocos y los que no. El 'despistado' hizo la cuenta para afirmar que convenía más que a uno se lo editase una editorial. Ahí supe que había llegado mi turno. Esto fue lo que les dije, mirando a Óscar.
   --Te aseguré por teléfono que habías hecho bien, hace un rato igual. --Puso cara extraña--. Mi 'El escritor imapciente' también se vende a 10 €, pero yo solo me llevo 1 € por contrato de cada libro que se venda. Por tanto, si vendo 50 libros son 50 euros, ¿sí? A esto descuenta que para que la editorial me pague lo que obtenga de beneficio a final de año, pongamos eso, 50 €, descuenta digo el 21% del IVA en la factura que me pedirá. Unos 40 euros netos para mi, aproximadamente. 
   --Pero no es lo mismo --se adelantó Óscar--,  no me vas a comparar el trabajo que he hecho yo para vender esos 50 libros y el que has hecho tú, seguramente la editorial te ha ayudado y te lo está promocionando y distribuyendo a saco, le interesa vender no 50, con eso no paga ni sus costes de imprenta. Las editoriales tienen un poder de comercialización que uno, por muchos amigos que tenga, no dispone.
   --Dependerá de la editorial --dijo esta vez mi amigo Dani, con acierto.
   --Tienes toda la razón, ambos la tenéis. Las editoriales grandes hacen eso, no hacen tiradas cortas porque no les renta, aunque solo le ofrezcan un 8 o un 10 % al autor. Solo que yo no he publicado ni con Planeta ni Alfaguara, piénsalo. Tendré suerte si vendo cien o ciento veinte en varias tiradas, esas las decidirá la editorial, y te aseguro que me estoy moviendo yo 'a saco' por la cuenta que me trae, Óscar, de la editorial espero lo que espero. Créeme, tú has jugado muy bien tus opciones. Haz el cáculo y lo verás.
   Fue Dani quien lo hizo antes de que el resto decieran que cambiásemos de tema y estuve de acuerdo.

Si mi amigo Óscar lograse vender sus 100 libros a 10€, aun descontando los 400€ de la editorial, hacen un total de 600€ de margen. Incluso si los vendiera a través de una librería (una que quisiera vender los libros siendo autoeditados, cierto, pero las hay) y que ésta se quedase el 30 % habitual de comisión, esos 100 libros a ese mismo precio arrojan 300€ de beneficio neto para él.

En mi caso los 100 libros suponen, vendidos  a 10€, por contrato, unos royalties de 100 euros (el 10 %), a los que he de restar en la factura final el 21 % de retención.

   Cuando acabó la reunión, tras la despedida y la propuesta de quedar otro día sin que pasase tanto tiempo, Óscar se acercó para asegurarme que sentía 'cierta envidia' por mi triunfo. Me dijo:
  --Tú puedes hacer presentaciones en sitios que yo no, mi libro es autoeditado, no puedo presentarlo en la FNAC o en la Feria del Libro de Madrid, tú sí, piénsalo. 
  --Tal vez tengas razón.
  --El dinero no lo es todo, me lo enseñaste tú, ¿recuerdas? Y me debes uno de tus libros dedicado.
  --Te lo cambio por uno tuyo, dedicado, claro.
  --Hecho.

*Dedicado no a Óscar, sino a esa persona con nombre y apellidos que me animó durante años a que escribiera una novela, mi novela, le debo una dedicatoria, y ha sabido ser tan audaz como buena escritora. Como reza en tu última novela: 'Esto es para ti'.

4 comentarios:

  1. Muy bien explicado el tema pecuniario. Qué pena da ver lo poco que se gana con esto...

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    1. Hola Roberto. Si te soy sincero no preocupa tanto el hecho de que se gane más por otra vía, me resulta desesperante a veces ver que la ilusión que uno pone con una editorial, al confiar en ese 'poder' que describo, no sea tal y da igual que te editen o que te autopubliques, estás 'condenado' a moverte como un poseso entre librerías, ferias, buscando apoyos, agitando redes para descubrir que te has gastado los beneficios en la promoción. Un dato que no he contado son las regalías, si te autoeditas puedes regalar a quien quieras, lo paga uno mismo; con editorial te regalan unos pocos, y a veces merece la pena regalar a gente que te puede ayudar con la promo, por lo que terminas comprando tus propios libros para regalarlos y aumentar la fuerza promocional... En fin, gracias y a ver si coincidimos este otoño en Calatayud o Zaragoza. Un saludo.

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  2. Impresionante al respecto la entrevista que han hecho hace poco a Ángeles Caso, en la que contó lo siguiente: "¿Quieres saber cuánto dinero he ingresado yo este año en concepto de derechos de autor? ¡164 euros! ¿Tú crees que eso es ser rico?".

    Un abrazo,
    Nos vemos pronto!

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    1. Amigo Ricardo, sí que había oído hablar de lo de Angeles Caso, no me detuve a leerlo bien pero he aprovechado que lo comentas para ir al artículo. Supongo que como ella habrá más gente, más escritores así, por un lado es triste, por otro quiero romper una lanza en favor de quienes ni tan siquiera ganamos premios (no digamos el Planeta) y por tanto Hacienda nos tiene al final de una larga lista (de tenernos). Mi post en este blog era simplemente para mostrar que a veces los números cantan, que contar con el ok de una editorial es bueno, pero además, lo verdaderamente importante es la distribución y promoción. Si esto no hay tutia, por así decirlo. Gracias y un abrazo.
      Pronto, pronto, y en Madrid.

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