miércoles, 25 de junio de 2014

MILLÁN MILLÁN: «Hay gente que piensa que dios lo resolverá todo.»

El pasado 5 de junio se celebró el día mundial del medio ambiente. Entrevisté, junto a mi amigo Sergio Corella, al doctor Millán Millán, director ejecutivo de la Fundación CEAM (Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo), y a quien conocí hace años en un master de gestión medioambiental. Millán es doctor en Física Atmosférica por la Universidad de Toronto (Canadá). Diseñó el COSPEC para la medida remota de gases en la atmósfera cuyas aplicaciones para el estudio de la contaminación atmosférica aparecieron en la Enciclopedia Británica en 1974. Ha dirigido y/o participado en múltiples proyectos de la Unión Europea sobre los procesos meteorológicos y climáticos específicos del Mediterráneo, así como en la elaboración de las Directivas Europeas de calidad del aire.

¿Nos estamos cargando el planeta?
Yo que creo que casi nos lo hemos cargado ya. Primero que la gente no toma conciencia; hay gente que, como algunos americanos con los que yo hablo, piensan que dios lo resolverá todo.
En el planeta muchos de los sistemas naturales, por ejemplo el sistema del agua, ya han colapsado, estamos viviendo de los remanentes que quedan. Y cuando te quieras acordar dirás que tienes una sequia en la cuenca mediterránea y quedará lamentarse.
Si tú ahora mismo pararas todas las actuaciones contra el medio ambiente –aunque no las puedes parar porque la población es demasiado grande, pero si las parases– el sistema va a seguir. Las consecuencias de los gases de efecto invernadero van a tardar cientos o miles de años en normalizarse otra vez siguiendo los procesos naturales de acumulación de CO2 en rocas, en calizas… El sistema tiene una capacidad de autodepuración limitada y con tiempo, no se autodepura de un día para otro.
¿La solución al cambio climático pasaría por un mayor compromiso de unos cuantos países muy contaminadores, por invertir más en tecnología o por una mayor concienciación de todos?
Por una combinación de las tres cosas. El primer problema que tienes básicamente es que muchos de los procesos naturales no sabemos aún cómo funcionan. Hablamos de procesos físicos y químicos en la atmósfera, de la interacción del suelo con las precipitaciones, etc.
¿Habría que invertir más en investigación?
En investigación y en un diagnóstico adecuado, tú estás marchando sin saber cómo funciona el sistema.
El problema de los sistemas naturales es que el colapso tiende a ser catastrófico. No es que va disminuyendo poco a poco sino que de buenas a primeras colapsa. Muchas de las cosas que nos están pasando ahora son por esta causa. El ciclo del agua es el primero que nos va a dar por todos los lados. Muchos de los mecanismos no se conocen actualmente.
Tú tienes una serie de procesos meteorológicos que tienen un promedio de los cuales cómo funcionan en detalle sabemos muy poquito, lo que han hecho con los modelos que se utilizan es incorporar los modelos más simplistas y organizarlos dentro.
Bastante detalle no sabemos. Normalmente funcionamos con lo que conocemos, como por ejemplo en medicina: por acierto y error. Pero en el tema del medioambiente que cae y se pisa todos los días, que involucra el agua o la calidad del aire, está muy cerca del nivel político normal. El político si al pueblo le dice: «No cortéis más arboles porque vais a dejar sin agua a la región que hay detrás», la gente va a seguir haciendo lo que han hecho toda la vida de dios hasta que agoten el sistema.
Es un problema global, entonces, de información global.
Global y de demasiada gente opinando sin tener suficientes conocimientos.
En ciencia está el problema del gran retraso entre lo que vas sabiendo y lo que vas operando. Y en el caso del medioambiente el problema es que tienes políticos, alcaldes, etc., o sea, afecta al territorio, afecta a pequeñas empresas… y muchas veces tropiezas con gente como cierto político que quería cerrar el CEAM, y que no ha habido forma de explicarle que esto tiene un efecto positivo en la Comunidad Valenciana. O sea, un político toma una decisión y pasan años hasta que se recupera.
Hay mucha gente que no quiere ver las evidencias científicas aunque más tarde alguien lo vea como un gran descubrimiento.
El medio ambiente tiene cosas dogmático-religiosas para algunas personas, tanto para los de derechas como para los de izquierdas como para los ecologistas. Hay temas que lo que tienen que hacer todos es sentarte y ver cómo los resuelves.
Entonces ¿es un tema político, de barreras políticas, dado que técnicamente hay soluciones para ciertas cosas?
Yo no diría barreras políticas, yo diría barreras dogmáticas.
¿Y cómo se salva una barrera dogmática?
Yo llevo cuarenta años trabajando y aún tengo problemas, porque llego a una reunión y alguien dice: «Lo que diga esa persona es una estupidez.» Me pasa sobre todo en Europa.
¿Toda Europa es dogmática, en Estados Unidos son menos dogmáticos?
La diferencia entre Estados Unidos y Europa en medio ambiente es que en Europa vas a una conferencia, presentas una cosa y si a alguien no le gusta se calla; si tiene alguna duda habla por lo bajo con el del al lado. En Estados Unidos presentas algo y si alguien no está de acuerdo levanta el brazo y te pregunta: «Perdone ¿cómo hace usted esto?». Y se lo explicas, y si le convences se acabó. El problema del dogmatismo europeo es la gente que tiene ‘su’ creencia y no la cambia por testarudez y además no pregunta. Si tú encima le convences o hay más gente que lo convence, se te rebela contra ti. Yo esto lo he vivido y lo sigo viviendo.

Mi agradecimiento al CEAM, al doctor Millán Millán, a Pilar Zamora y por supuesto a Sergio Corella por las fotografías.
Fotos: Sergio Corella/Hastphoto ©

2 comentarios:

  1. Una entrevista muy interesante, la verdad.

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  2. Gracias Roberto, la entrevista duró una hora larga; la he extractado porque si no imagina el tamaño de la misma. Solo me entristece que habiéndosela propuesto para publicar a varios medios de presa importantes por un motivo u otro la hayan desestimado. Quizá una metáfora de lo que pasa también con el medio ambiente. Un saludo.

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