domingo, 24 de noviembre de 2013

DE CONCURSOS LITERARIOS Y OTROS DEMONIOS

Estoy a la espera. 
A la espera de que salga anunciado el fallo de dos concursos de microrrelato en los que he participado. ¿Qué tiene de especial? Pues en uno de ellos que he visto publicado el microrrelato en el blog convocante, lo cual ya es una 'tara' cara a otros concursos literarios. 

Como muchos ya sabréis en las bases de la mayoría de los concursos se indica eso, que si ya han estado publicados, aunque sea en internet, ya no pueden concursar. Total, ¿qué haces con un microrrelato o relato que no habiendo quedado ni finalista ni seleccionado para la antología de turno te lo publican, si ya no puedes mandarlo a otro concurso? Pues nada, a un archivo especial como ropa usada. 

En el otro concurso, al que he enviado dos, ha ocurrido lo mismo. También, al menos con uno de los dos que permitía enviarse, lo han publicado; en este caso, en ese monstruo azul llamado facebook. La diferencia es que errare humano est, cometí un fallo de principiante a la hora del envío: no comprobé el archivo, su contenido, antes de darle al 'intro'. ¿Y qué les mandé? ¿Mi novela inédita? ¿Las claves de mi banca on line? Menos de eso y más de lo que a mi dilatada experiencia con certámenes de adjuntos, plicas y otros demonios debí estar ya acostumbrado. Les envié sí dos microrrelatos, pero donde figuraba juntamente las pruebas, los 'cómo se hizo'. Noble mezcolanza de mi proceso creativo que me temo solo servirá para descalificarme. En fin, tan solo aspiraba añadir una linea más en mi currículo de escritor ocasional. Lo mismo es cierto que las cosas no pasan por casualidad.

Me consolaré pensando en algún lugar donde acepten la ropa sucia, los microrrelatos de segunda mano. Aquí por ejemplo, hogar de segundones, de hijos pródigos que se fueron para volver como soldados de una batalla literaria siempre repetida, esto no es Esparta.
Ladran, luego cabalgamos.

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