miércoles, 11 de septiembre de 2013

LEGADOS LITERARIOS

A pesar de la pequeña locura de estos días con varios frentes abiertos, literarios y otros no tanto (me he embarcado en un proyecto largo no literario), hoy me han dado una alegría, bueno, dos. Dos libros que van a engrosar mi biblioteca particular. Una novela de una escritora mediática a la que, con suerte, conoceré a final de mes, en la presentación de su obra en una librería de Valencia. El otro es un libro de relatos de Lovecraft. Curiosamente ha sido con éste con el que he reflexionado de la suerte que tengo. Eso de que le regalen cosas a uno está muy bien; si a uno le gustan los libros, está genial. No dinero para libros; que te regalen libros, quiero decir. Quien sufre de este 'mal de libros', lo sabe. Sufro este 'mal' desde crío, desde aquel primer libro que me regalaron..., desde que vi una fila de libros en casa de mi tía Isabel y le pedí a mi madre que me comprase no uno sino muuuuchos libros. Ahora me sonrío, pero yo era así, muy ariano (lo sigo siendo). 

   Un día soñé que la gente me regalaba libros, que trabajaría 'leyendo' libros, reseñándolos. Me parecía casi utópico. Uno tiene a veces que parar del tiovivo de la vida y mirar atrás para ver las metas, los sueños conseguidos, los que le quedan por cumplir. Me ha gustado ver que en parte he cumplido mi sueño, que tengo algunos, entre libro y libro, aún por alcanzar y eso me hace más libre, paradójicamente.

   He estado en la biblioteca junto a mi casa; al parecer, me cuentan, alguien les ha hecho una donación altruista de libros. Un montón, muy buenos: he podido ver la lista y el lomo de algunos. La bibliotecaria quiere saber el nombre del mecenas, le ha parecido un gesto maravilloso. A mi también. 

   No podré llevarme mis libros al último viaje y, qué mejor uso que otros puedan disfrutar de ellos llegado ese momento. No porque alguien evoque mi nombre, me quedo con lo romántico, con la idea de que entre las páginas de alguno de ellos esté una parte de mi. Lo irónico sería que me 'reencarnase' en ácaro del polvo... Soy alérgico, de ahí la ironía. Mejor una araña, una pequeña, con ocho ojos para poder leer cuando apagasen las luces de la biblioteca. Elegiría primero los de miedo, en una esquina, quizá uno de Lovecraft, imaginando que en otra vida fui un humano, o un delicioso insecto Samsa. 

Felices lecturas, humanos, arañas, ácaros...

2 comentarios:

  1. Me encanta lo de "mal de libros", esa enfermedad tan extendida...

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    1. Gracias Roberto, somos una legión de felices enfermos, creo que solo se cura leyendo, y con la edad acumulas más ganas de creer que es una bendición, la segunda infancia entre libros. Un saludo.

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