martes, 4 de diciembre de 2012

LORENZO SILVA y MARA TORRES en Valencia.


Lorenzo Silva con La marca del meridiano y Mara Torres con La vida imaginaria, se han alzado ganador y finalista respectivamente del prestigioso Premio Planeta 2012. Silva, maestro del género negro, nos presenta una novela con dos personajes habituales en su obra: Bevilacqua y Chamorro. Por su parte, la periodista Mara Torres, nos descubre en su primera novela a Fortunata Fortuna, un personaje fascinante protagonista de un relato confesional, divertido y emociónate. En la rueda de prensa celebrada en Valencia tuvimos ocasión de hablar con ellos y que nos confesaran algunos de los secretos de sus novelas.

Lorenzo Silva y La marca del meridiano

    Un guardia civil retirado aparece colgado de un puente, asesinado de manera humillante. A partir de ese momento, la investigación que ha de llevar a cabo su viejo amigo y discípulo, el brigada Bevilacqua, abrirá la caja de Pandora: corrupción policial, delincuentes sin escrúpulos y un hombre quijotesco que buscará en el deber y el amor imposible la redención de una vida fracturada. Novela policíaca en la que Silva se adentra más allá de los hechos y presenta un sólido retrato del ser humano ante la duda moral, el combate interior y las decisiones equivocadas.

¿El premio Planeta era un asunto pendiente?
    El Planeta se planteó como una posibilidad. Te llegan indicaciones de gente que te lo plantea. No escribo historias para premios. Piensa que al libro lo hechas a los leones con un premio así. Pensé en concreto en este libro por Bevilacqua y Chamorro, por su solidez y potencial comercial. Quería que fuera una obra que pudiera colmar todas mis expectativas primero. Puedes y debes aprovechar las oportunidades a partir de un libro que creas óptimo. Este premio lo que sí representa es llegar potencialmente a casi cualquier lector.

El tema de la ética está presente en La marca del meridiano.
    La ética es una reflexión de las que atraviesa la historia. La ética es también un asunto individual, aquello en lo que cada uno tiene la convicción íntima de lo que es la regla. Hasta los criminales tienen un código ético. Es la historia de varias personas que incumplen su propia ética individual y el juramento que en algún momento han hecho. Siendo conscientes de que han atravesado la línea fijada.

¿Tu novela nació con este título?
    Decidí hace años que optaría a que los títulos de mis novelas fueran metafóricos, incluso poéticos. Sufrí con los anteriores de la serie de Bevilacqua pero con éste fue fácil. Me surgió cuando empecé a trasladarme en coche de Madrid a Barcelona. Me pareció simbólico que el meridiano cero estuviese entre ambas ciudades. De hecho para el protagonista Madrid representa el presente, y Barcelona el pasado. Aunque lo he oído, no es una novela oportunista ya que terminé de escribirla en marzo, mucho antes de todo el actual revuelo en los medios.

Mara Torres y La vida imaginaria

    ¿Qué pasa por tu cabeza cuando la persona que quieres se va? ¿Qué haces con tu vida cuando tienes que pensarla otra vez? ¿Te la inventas? El mundo de Nata se llena de preguntas cuando Beto la deja. Pero el tiempo no se detiene, y los episodios que Nata cuenta de su propia historia la van llevando hacia un lugar donde todo vuelve a ser posible. La vida imaginaria es la historia de una mujer que no aguanta la realidad y por ello la camufla, la inventa cada día. Una original, divertida y nada complaciente mirada a las relaciones personales.

Mara, desde tu trabajo en los informativos, acostumbrada a la realidad, ¿necesitabas escribir esta novela para escapar de la realidad?
    Cuando empecé a escribir esta historia no tenía en mente publicarla con mi verdadero nombre, lo cual me dio mucha libertad. Pensé en firmarla como Fortunata Fortuna. Sí que sabía que el personaje tenía fuerza por algunos amigos que la habían leído. La libertad de ese anonimato me permitió empezar con una primera frase que jamás utilizaría en público. En cierto modo si diría que me parezco a la protagonista precisamente en su vida imaginaria. La vida imaginaria es también parte de ti. Siempre pongo el ejemplo de escuchar una canción mientras vas conduciendo. Lo que evocas al oírla, lo que te pasa por la cabeza, también es parte de uno. Esta crisis nos ha quitado muchas cosas pero hay algo que la crisis no nos va a quitar y es la capacidad de soñar.

¿Cómo surgió el nombre de Fortunata Fortuna?
    Como un recuerdo de cuando leí la novela de Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta. Fortunata tenía la dualidad del ser humano, la realidad y el deseo, la apuesta por el gran amor en su vida.

Hablando de tópicos como el amor, ¿es un tópico que la primera novela sea la más autobiográfica?
    Esta novela arranca en un momento autobiográfico que es cuando me encuentro sola. Es Fortunata la que me llevaba a mí y no al revés. A veces, cuando acababa un capítulo decía: “pobre Fortunata”, me distanciaba rápidamente, pero luego me he visto en ella y algunos amigos que la leyeron también se han visto en algunos de los personajes, lo cual me resulta curioso. Y sobre el amor, es tan extraordinario como ordinario. Quien vive el amor lo siente como único.

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