jueves, 1 de noviembre de 2012

VOTACIÓN ABIERTA AL CONCURSO DE RELATOS

Ayer se cerró el plazo de admisión de realtos de terror para el Concurso Halloween 2012 que el blog El Estante Olvidado y El Eterno Escritor hemos organizado este año.
    Comienzan por una parte las deliveraciones de los jueces y por otra las vuestras.
Sí, también hemos pensado que podéis participar activamente votando el relato que más os guste.
    Para ello, nada más sencillo que dejar vuestro voto como post a esta entrada. Os recuerdo que al ser dos los blogs coorganizadores los relatos recibidos están divididos también.
    El relato más votado por vosotros añadirá dos puntos a la nota de los jueces, y uno el segundo más votado.
Tenéis de plazo desde este momento hasta el sábado 3 de noviembre a las 23:59.
    Esperamos vuestros votos confiando en que la calidad de estos relatos os hagan dudar tanto como a nosotros.

(*) NOTA: Estos son los párrafos de inicio de cada relato, para leerlos enteros pinchad aquí. O en la pestaña superior "Relatos concurso Halloween 2012"
Mis alas son viento.
Cae la tarde del viernes. En la lejanía, una gama de ocres y amarillos, sin pretenderlo, se enmarcan junto a toda la perspectiva trágica del paisaje de mi finca. Matizan su  geometría y parecen separar, por un momento, el cielo y la naturaleza; también la animal que, despavorida se mueve en un bucle, loco e interminable,  alrededor de mi fachada.
 Apenas si adivino, entre nubarrones morados, casi  toledanos,  un tibio rayo de sol otoñal. La luz cambia su constancia, y juega con vidrios flotantes de colores al escondite; desnuda a los chopos, con esas puntas afiladas de cristal, talando  sus hojas multicolores. Apagada, de pronto, va finalmente a confundirse con ellos, y cambiar sus luces, su color  de fuego; por el de la sangre podrida. (*)



KEKET.
Misteriosa y oscura...
Paseaba sola por sus inmediaciones y era incapaz de apartar los ojos de sus inmensas columnas griegas y sus tallados judaicos. Las ventanas, sucias, pero en perfecto estado, no le permitían contemplar su interior, que a su entender ocultaba algún tipo de secreto inconcebible para la raza humana.
Encendió un cigarro y continuó observándola a plena luz del día. Los jardines se extendían salvajes, demostrando que antaño debieron ser hermosos, repletos de rosas y madreselva. La hiedra crecía sombría y libre por la pared sur y no invitaba a pasar bajo ninguna circunstancia.
Atravesando un sendero se dibujaba a lo lejos, lo que debió ser un pequeño salón exterior con sillas de metal ornado pero muy oxidado por el paso del tiempo. No quedaban azulejos en el paseo que le daba acceso y solo conservaba una columna de lo que seguramente fue una gruta cuyo techo protegían las parras, probablemente, cargadas de uvas verdes. La entrada principal tenía la forma de un castillo medieval, pero no aparecía número alguno que le diera algún dato más sobre su anterior propietario. (*)


Preciosa.
Día 1: 26/10/2012 

Eres preciosa, me gustas mucho y me siento afortunado, por que aceptaras mi cita, ya sabes. Ponte cómoda, estas en tu casa. Simplemente muertos, ese es el gran tema de Halloween, muertos, brujas, fantasmas, zombies y tantos otros monstruos. El monstruo Andrés, dicho así no impone mucho. ¿Verdad? Si, yo soy uno de esos a los que denomináis monstruos y ahora te preguntaras. . . si exacto. ¿Qué mierda me estas contando? Pues bien, lo vas a saber en primera persona.

Día 2: 27/10/2012

¿Quieres que te cuente una historia? Perdona para que pregunto. Bien, hace un par de años, en verano, la vi. Era perfecta, pelirroja con unos grandes ojos verdes. Trabajaba en un restaurante, de camarera. ¿Qué por que camarera? No lo se, era tan preciosa que si se hubiera dedicado a otros quehaceres menos elogiados por la iglesia, seria millonaria. Que digo millonaria, seria la MUJER, si con mayúsculas, por que como ya te he dicho, era perfecta. (*)

 
En los jardines de Casandra.

La había comprado durante un viaje a Atenas, muy niña. La liberó y la educó espléndidamente, pues había descubierto en ella un espíritu inteligente y una singular belleza. A medida que las líneas que dibujaban sus rasgos se iban moldeando sin perder hermosura, más encandilados se veían sus sentidos; asi pues, no dudó en tomarla por esposa una vez cumplió una edad conveniente. La amaba. Aunque a medida que pasaban los años se hubiese rebelado que la cruel Providencia había dotado a la bella Casandra de un vientre estéril.
  Pero Casandra ya no estaba. La muerte se la había llevado repentinamente en el esplendor de la vida, dejándole solo y afligido con el recuerdo de sus ojos negros y sus aires lánguidos. Antonino paseaba por los jardines de la domus, en los que ella entretenía sus momentos ociosos con el arte de la jardinería, hasta el pequeño rincón junto a la fuente de los tritones, donde tantas veces se había sentado a contemplar la perfección lograda con su labor. (*)


Filo Vudú.

La primera vez que me adentré en los dominios de aquel señor, lo hice envuelta en sedas negras. Cuidadosamente ceñida a las prendas que unas horas después, esa misma noche, caerían sin remedio en el suelo polvoriento. Alguien se ocupó de escoltarme silenciosamente al interior de la plantación de caña, de tal manera que mi presencia no fue descubierta ni percibida por los inquilinos de la gran mansión. Yo ni tan siquiera supe de quién se trataba. No pude percibirlo, sentirlo… saborearlo.

   “La Gran Dama del camino del río”, cómo era conocida en Nueva Orleans, me esperaba al final de la senda flanqueada por robles centenarios. Blanca y radiante. Su fachada de reminiscencia griega abría columnas al porche amplio y la escalinata invitaba a colarse en sus secretos, de la misma forma en la que se adentra un amante entre los pliegues de las sábanas de la amada. (*)

El resto de relatos a concurso podéis encontrarlos en El estante olvidado.

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