martes, 25 de septiembre de 2012

Entrevista a CARMEN ALONSO: "el teatro es una oportunidad que tiene la población de verse reflejada.."

Conocí a Carmen Alonso por casualidad y en la medida hemos ido conversando estos meses alrededor de los libros sentía más curiosidad y más interés en entrevistarla para este blog. Os recomiendo su novela La Antesala de Peter* y espero que os guste esta entrevista tanto como a mi.

Tengo en mis manos tu novela  La Antesala de Peter, “un lugar de paso, un andén de largo recorrido hacia otros modos de existencia”, leo en la contraportada. Coméntame.
   Cuando la escribí intenté contar una historia y para situarla elegí un lugar desconocido, donde todo lo que planteo es posible. En realidad, situarla en el más allá es un reto, un ejercicio de imaginación que me permite hablar con libertad, sin los condicionantes que impone un lugar físico.
Naces en Valencia pero gran parte de tu trayectoria laboral la desarrollas en Euskadi.
   Viví en San Sebastián desde 1968 hasta 1992, por razones familiares. Cuando llegué a Euskadi ya era periodista. Había colaborado aquí, en Valencia, en Radio Nacional y en Radio Popular. Allí, tuve que empezar casi desde cero, pero fue una experiencia muy positiva porque me permitió conocer diversos medios y, sobre todo, entrar en el mundo de la prensa escrita.
Trabajaste en el diario Deia, y según me comentaste has hecho crítica de teatro, has sido guionista de televisión además de autora teatral. ¿Cómo llegas al mundo del teatro y a la televisión?
   Me estrené en prensa en el desaparecido La Voz de España, además de colaborar en diversas revistas y de ser jefe de prensa del Palacio del Hielo, el Txuri Urdin. Tuve la oportunidad de trabajar como redactora en plantilla en el diario Deia, desde su fundación. En ese rotativo hice crítica de teatro, cuando estuve a cargo de la sección cultural. En Valencia, anteriormente, había hecho crítica de cine.
   El mundo del teatro es para mí un lugar conocido. Desde siempre he estado en contacto con esa actividad, bien como espectadora o bien como actriz aficionada (aquí, en Valencia, actué con el TEU con una obra de Calderón de la Barca, El gran teatro del mundo, e hice otras interpretaciones en el ámbito del teatro independiente, como la protagonista de La reina y los insurrectos, de Hugo Betti).
   En San Sebastián escribí Brindemos, que se estrenó en Getxo. Después, a mi vuelta a Valencia, tuve ocasión de escribir varios guiones dramáticos, cortos y para un sólo intérprete, dentro de un programa de Canal 9 donde trabajé como guionista. Más tarde, para una productora, “Trígono”, trabajé también como guionista y reportera.
Me interesa tu valoración en especial del género teatral desde tu doble óptica como autora y la de crítica.
   Pienso que el teatro es una oportunidad que tiene la población de verse reflejada, para ser consciente de tics y sueños. Ese mundo es muy complejo y se expresa en una gran variedad de géneros.
   Profesionalmente, es un oficio muy duro a la vez que gratificante, en el que jamás acabas de estar preparada y que te puede llevar a dejar de ser tú misma para vivir las experiencias imaginadas por otros. Pero es fascinante. Una parte de mí hubiera querido dedicarse profesionalmente al teatro y no di el paso por temor a todos los inconvenientes y por lo inestable del oficio. Quizá como autora. Me gustaría, ahora que el periodismo es ya un camino demasiado conocido para mí y que, además ha cambiado tanto.
¿Qué destacarías del estreno de tu obra teatral Brindemos en Getxo en 1991?
   Brindemos también fue dirigida por mí. Me lo pidió la productora, Udaberri, y acepté. En ese sentido fue una experiencia profesional enriquecedora, y a la vez de mucha soledad.
   Estrenamos en Getxo y después estuvimos en el Arriaga, en Bilbao, el gran teatro en el que estrenaba Buero Vallejo. Fue muy emocionante saludar desde aquel escenario. Realmente fue un sueño.
Actualmente tienes un proyecto teatral muy interesante, dame algunos detalles.
   Acabo de terminar una obra que contiene tres. Es como un juego que empezó con la idea de hacer sketches independientes, para grabarlos para radio, pero que ha acabado siendo una función ambivalente, que puede escenificarse y también ser oída. Por el momento el proyecto de teatro grabado está en marcha pero me gustaría completarlo con la puesta en escena. Sería estupendo.
Sé que podríamos hablar de teatro largo rato, pero me parece recordar que también fuiste miembro de un jurado en un certamen literario.
   En San Sebastián existen diferentes concursos literarios. Yo fui jurado, varios años, en el juvenil que convocaba la Biblioteca Municipal. Era de poesía, cuento y también de teatro. Aquella experiencia, en la que leíamos todas las obras presentadas y las discutíamos a fondo, fue una de las más enriquecedoras de mi vida fuera del periodismo y de las cuestiones personales. Concurría calidad y entusiasmo. Las obras de teatro premiadas, además, se ponían en pie.
¿Por qué crees que los certámenes literarios tienen últimamente tan mala prensa a la hora de las concesiones de premios?
   Cuando el concurso es de gran dimensión, cuando hay mucho dinero detrás, la concurrencia es enorme. Supongo que se presentan obras interesantes pero también otras que no tienen una calidad mínima aunque sí que estén hechas con toda la ilusión del mundo. Es difícil decirle a alguien que lo que ha escrito pensándose Cervantes no tiene demasiado valor. Por eso, y porque son muchos los folios que tiene que leer el jurado, hay equipos previos, que van allanando el camino a quienes tienen que decidir. Esos equipos, no siempre están a la altura, o informados de las tendencias nuevas, o preparados, con lo que su criterio es muy discutible. A veces una obra interesante, o incluso importante, se queda por el camino. Además existen intereses al margen del concurso, que no siempre han de ser oscuros. Por ejemplo, puede no coincidir una propuesta con la línea editorial que sustenta el certamen. En realidad ése es un mundo complejo.
Tras La antesala de Peter, ¿qué proyectos literarios tienes en mente o en imprenta actualmente?
Me he dedicado al teatro durante los últimos meses. También he escrito un par de cuentos. Pero la nueva novela duerme en el ordenador con sólo 40 páginas escritas. En la cabeza tengo el resto. Ya veremos si consigo poner una letra después de la otra y sale lo que pretendo. En todo caso, no hay prisa. Publicar es muy difícil.
La distribución y promoción de los autores noveles es un océano que hace naufragar a muchos, no sé si estarás de acuerdo conmigo. ¿Algún consejo para los escritores noveles que se aventuran con la autoedición?
   Hay que saber con quién editas ya que siempre es más aconsejable tener una editora por detrás, aunque pagues tú. A veces, esa editora no tiene interés en la difusión de la obra, por razones diversas que lógicamente yo no conozco. En ese caso, si la intención del autor es tener su libro en formato de imprenta, en su biblioteca o en la de amigos y conocidos, adelante. Es muy gratificante poder hacerlo. Si lo que se pretende es saltar al mercado... la situación es mucho más complicada, pero tampoco nos podemos autoboicotear. Siempre que se inicia un camino existen miedos y dificultades. La suerte es otro factor, por qué no.
Hemos coincidido en un club de lectura de Valencia y se me ocurre preguntarte qué opinas de ellos en general y en particular del hábito de la lectura, y de estos clubes, en época de crisis.
Acudir a un club de lectura es una experiencia importante, por varias razones. Algunas son obvias, como el hecho de tener que leer, no sólo aquello que apeteces sino las obras que quizá no hubieras hojeado jamás. El intercambio de opiniones es también un factor muy positivo que te enriquece más allá de la experiencia personal. Yo continúo, y eso que casi no me queda tiempo para muchas cosas.
Última pregunta, una clásica a los autores que se prestan a ellos, y es sobre los libros electrónico. ¿Te aventuras a pronosticar cuándo dejaremos de ver libros en papel? ¿O crees que van a convivir muchos años aún como el cine y la televisión, ejemplo de años atrás para los menos optimistas?
   No tengo una bola de cristal. El mundo va muy rápido y parece que todo es posible, incluso que el lector habitual se acomode al formato electrónico, que le permite leer en cualquier lugar y momento. Personalmente prefiero el papel, por costumbre, por gusto y también porque no perjudica mi vista, ya tan usada. Creo que ambos mundos, el mágico de lo intangible, y el muy concreto que tiene como protagonista también el tacto, convivirán mientras tengamos en nosotros esa necesidad imperiosa de contar cosas y de escuchar y conocer las historias que bullen en las cabezas de otros. Como ocurre con la televisión y el cine, como sucede con el cine y el teatro. Siempre habrá espectáculos de masas y citas más reducidas. Creo que será así.
Muchas gracias y mucha suerte Carmen.

* La acción de 'La antesala de Peter' arranca cuando la protagonista, Susana, muere mientras practica puenting. A partir de la caída, la joven inicia un viaje hacia un mundo desconocido, vivo y excitante, donde se encontrará con personajes sorprendentes y vivirá situaciones inimaginables. 

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