jueves, 12 de julio de 2012

PAPEL DE PIEDRA vs. PUBLICAR EN FORMATO eBOOKS

En mi enfrentamiento diario al “folio en blanco” para gestar mis historias me he acordado de esa frase (escatológica, ya lo advierto) que oí en cierta ocasión: “¿qué pasaría si todos los chinos usasen papel higiénico?”.
Con todo mi respeto a los ciudadanos de la República Popular China –ya que no va con ellos mi entrada–, he reflexionado sobre cuántas personas estarán utilizando papel, de cualquier tipo, en todo el mundo en este instante. Pensar en papel, es pensar en árboles, en la industria papelera, en consumo de masa forestal, pero también de agua, cloro, emisión de gases invernadero, etc…, no lo olvidemos.  Y por una de aquellas me he acordado de un reportaje que leí hace un par de años en una revista dominical: el papel de piedra.
El papel de piedra en realidad se llama, como quien dice, Terraskin© y realmente es un “papel” para cuya elaboración combina un 75% de carbonato cálcico – compuesto químico presente en la naturaleza y encargado de la formación de rocas o conchas–, junto a un 25% de resina no-tóxica, que sirve para ligar los componentes.  Esta composición permite producir un material muy resistente al agua, a la grasa y a las roturas; lo que lo hace ideal para la fabricación de bolsas, etiquetas auto-adhesivas y envoltorio de jabones entre otras aplicaciones.
Por si fuera poco, no necesita madera, no gasta agua ni la contamina, no requiere blanqueado y utiliza menos de la mitad de energía que el papel convencional, y al mismo tiempo emite un 50% menos de emisiones de CO2 en su incineración. Además, necesita un 30% menos de tinta y es fotodegradable (se degrada en la naturaleza con una exposición al sol de entre tres a nueve meses).
Si en un futuro se consiguiese que todo el papel del mundo fuera de este nuevo material la industria papelera ahorraría la tala de más de 3.000 millones de árboles, lo que  equivale al CO2 de 55 millones de coches.
Entre los clientes de este nuevo soporte se encuentran el Museo de Arte de Nueva York  (MOMA), en bolsas y sobres; o la cadena de hoteles Milton.
Según he leído, “Terraskin” se comercializa actualmente en Estados Unidos con bastante éxito y ha aterrizado en Europa de la mano de la empresa española EmanaGreen.
Hasta aquí pareciera que le esté haciendo campaña de promoción a la empresa. Lo cierto es que no, ya que ni la conozco ni he tenido el privilegio de usar este papel ecológico. Me ha llamado la atención y quería saber vuestra opinión, tanto si lo conocíais como si no.
Lo que sí tengo claro es que estoy de acuerdo con un escritor al que entrevisté (coincidente con algunos amigos en nuestras tertulias de café) de que ya hay muchos libros. Somos muchos intentando que nuestras obras vean la luz, que nos publiquen, que nuestros libros sean best sellers y se vendan miles, millones. Pero pensad, además de en la humildad literaria, lo que supone para el medio ambiente cada vez que una editorial manda imprimir decenas de miles de libros en todo el mundo. Algunos de esos libros, coincidiréis conmigo, merecen que el propio autor hiciera como "penitencia" unas cuantas horas de servicios comunitarios plantando árboles por haber perpetrado tanta novela infame.
El libro electrónico y el papel  de piedra podrían ser los nuevos amigos de los bosques y de los que respetamos el medio ambiente. El libro-e (el eBook) ya lo es, y se puede ser un superventas en Amazon, p. ejem. sin deforestar la Amazonía, como Amanda Hocking o John Locke… ¿no os parece?
(foto: terraskin) (Foto:tuesperto.com)

2 comentarios:

  1. Creo que todo el que escribe es también un enamorado de la lectura. Eso significa de momento, que algunos de nuestros mejores recuerdos se han producido con un libro (papel) en nuestras manos. El olor a edición nueva es embriagante, y yo adoro particularmente el olor del libro viejo, ese que compras después de rebuscar entre cientos de libros en un puesto callejero o en una librería de lance.
    Pero no te quito la razón con esto. Si lo pensamos es cierto. Yo tengo en casa más de un árbol y de dos, incluso medio bosque quizá en forma de libros. Las nuevas tecnologías pueden evitar eso, podemos tener cientos de libros en un pequeño e-book. Habrá que darles un voto, aunque nos pongamos nostálgicos.

    En cuanto a este papel del que hablas aquí, no, no lo conocía o probablemente sí en algún envoltorio de jabón.

    Un beso

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    1. Tienes razón, cuando llegaba septiembre (de chico) y mi madre compraba los libros de texto me encantaba aquel olor a nuevo, ummmmm. Luego caería en la cuenta de que no era a nuevo a lo que olían pero, en definitiva, si que tienen olores deliciosos, incluso los viejitos, como dices.
      Este jueves tengo prevista una entrada muy muy especial al hilo del tema...y no me refiero al papel de piedra.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

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