lunes, 23 de julio de 2012

ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN entrevistado por RICARDO GUADALUPE

             La costumbre es que una de las entradas semanales sea una entrevista a algún escritor o persona relacionada con el mundo de las letras. En esta ocasión, y con la humildad propia de haberos anunciado a bombo y platillo mi reciente publicación en Amazon, quiero proponeros esta entrevista tan particular.
             El entrevistado es el escritor y bibliotecario Alejandro Pérez Guillén, a quien tuve el placer de entrevistar no hace mucho para este blog. El entrevistador también es un asiduo de este blog, se trata de Ricardo Guadalupe, también escritor y viajero (guiño cómplice, lo siento).
           Siendo que Alejandro está presentando su magnífico libro Matar a Narciso, qué mejor que Ricardo (también promocionando su Frases en el muro) para que sepamos un poco más de él y de su libro, un auténtico éxito pues ya se prepara la segunda edición.

Sin más preámbulo, aquí os dejo la entrevista, disfrutadla.

Alejandro Pérez.
Alejandro, vives rodeado de libros, ¿cómo disfrutas más, leyéndolos o escribiéndolos?

Los libros son el hábitat en el que me muevo como un pez que necesita obligatoriamente el cauce de un río o las corrientes saladas del mar. Uno ha de leer mucho para escribir poco. O lo que es lo mismo, ha de aprender todo un mundo día a día para asimilar una pequeña parte de ese conocimiento. De ahí que leer y escribir no se conciban como entidades por separado, sino la cara y la cruz de una misma realidad.

¿Y qué te hace decidirte por un poema o por un relato a la hora de ponerte a escribir?

En líneas generales el poema fluye solo, me siento más cómodo en el campo minado de la lírica. Sin embargo, a veces brota el argumento de una historia que pide a gritos ser contada. No hay nada concreto que me empuje a un campo u otro. Más bien, es el estado de ánimo con el que uno afronta el proceso de escritura.

¿Cuáles son para ti las principales diferencias entre el lenguaje poético y el narrativo?, ¿es muy diferente el Alejandro Pérez Guillén poeta del narrativo?

En el lenguaje poético es el sentimiento quien late con fuerza por debajo de las palabras, mientras que en el narrativo es la anécdota la que oculta las verdaderas intenciones del escritor. El yo adquiere mayor protagonismo en el verso que en la prosa y el tono musical, el ritmo, es más acusado en la lírica. Alejandro procura ser siempre el mismo. Simplemente se adapta al registro apropiado para cada género.

¿Y como lector?, ¿esperas cosas diferentes de un género y otro, de un poema y un relato?

En un principio uno busca la belleza tanto en uno como en otro. Aprender y disfrutar al mismo tiempo como reza la máxima clásica. Cambio de género sin seguir ningún tipo de comportamiento fijo. Me dejo llevar por la sensibilidad de cada momento. A veces estoy más predispuesto para la poesía y otras, para la narrativa. Sin embargo, no sigo pautas de ningún tipo.

Háblanos de tus escritores favoritos. ¿Qué es lo que te hizo fijarte en ellos?

Mis estudios de filología hispánica han hecho que me centre casi en exclusiva en los escritores españoles, pero rellenaría muchas páginas si menciono a todos aquellos autores que me gustan. A veces me emociono con algún libro de un poeta concreto, pero no por ello me han de gustar todos sus libros. Lo mismo me ocurre con la narrativa. Me puede encantar una novela concreta de alguien, pero al mismo tiempo defraudar otros libros del mismo escritor. Últimamente disfruto mucho leyendo a autores gaditanos, junto a los clásicos. Mi déficit se concentra en los poetas o novelistas extranjeros. Muchas lecturas y muy poco tiempo para poder leerlas. De los clásicos me quedo con Garcilaso, Cervantes, Quevedo, San Juan de la Cruz, Bécquer, Galdós, Antonio Machado, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez, Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Biedma… De los gaditanos me quedo con Téllez, Pilar Paz Pasamar, Rosario Troncoso, Josefa Parra, Mercedes Escolano, Inmaculada Moreno, Enrique García-Máiquez, Francisco Basallote, Ruiz Mata, Félix Palma, Aida Rodríguez Agrasso… Últimamente, me ha llamado la atención la zaragozana Olga Bernad. Pero toda lista hecha de memoria es un acto de injusticia, pues se pasan por alto muchos nombres.  

Has hecho entrevistas a importantes escritores, ¿responden a las preguntas igual que escriben?, ¿en qué se distingue un escritor al ser entrevistado respecto a quien ejerce otro oficio?

Las entrevistas y los escritores son como las personas. Hay para todos los gustos. Hay quienes se toman la molestia de contestarte como si las respuestas fueran un acto de creación. Quienes lo conciben como un compromiso y la rellenan sin más, y quienes te indican en el cara a cara que le encantaría que le hicieras una entrevista y jamás llegan a contestarla. Depende más de la persona que del escritor.

¿Cuál te ha sorprendido en positivo, ha ganado en la entrevista o en persona?, ¿y al contrario, cuál ha perdido?

De quien no puedo tener queja alguna es de Juan José Téllez Rubio, un escritor formidable, persona entrañable y amigo. Es de esos personajes que siempre están dispuestos a echarte una mano. Es de esos corazones que no albergan el concepto de la envidia y conciben la literatura como un gesto de generosidad. Lo mismo podría decir de Josefa Parra Ramos y Rosario Troncoso. Las pérdidas las almaceno en el cajón de las decepciones, pero bastante me han defraudado como para airear sus nombres en una entrevista. Las espinas se llevan por dentro y no alivian sacarlas afuera.

Pasemos a otra de tus facetas, la de animador cultural, ¿cómo la compaginas con la escritura? Quiero decir, una requiere socializarte y otra aislarte, ¿no es así?

Es cierto que, cuando escribes, necesitas alejarte del mundanal ruido, pero también es cierto que la literatura es un proceso de comunicación que se establece entre el autor y sus lectores, entre el autor y sus ideas, del autor consigo mismo. De modo que la soledad y el contacto con el público son esenciales para el escritor y sanos para la persona. Hay que aprender a alternar ambos escenarios. A veces es más estimulante percibir la felicidad en quien está aprendiendo a leer que escribir un libro propio. También las actividades de fomento de la lectura te permiten estar más en contacto con los lectores. De todo se aprende y uno debe estar siempre atento a todo lo que lo rodea con el fin de adquirir nuevos conocimientos. Quien no está dispuesto a aprender, poco tiene ya que enseñar.

Cuéntanos también, por favor, en qué medida influye Cádiz en tu escritura. Yo soy de la opinión de que el lugar de origen influye y mucho. ¿Se te podría identificar como autor gaditano al leerte sin saber esa información?

No me considero un poeta gaditano, sino universal, pues la palabra es de todos. Sin embargo, el lugar en que uno vive influye de manera decisiva en la sensibilidad con la que aborda la vida y, en consecuencia, la literatura. El transfondo histórico de los Sucesos de Casas Viejas queda impregnado en mi cuerpo como si fuese una segunda piel, ya que uno no debe renegar de sus orígenes, sino que los afianza. ¿Es el espacio quien configura la manera de ser de un individuo o es el individuo quien se adapta al medio? Quizás haya un poco de estas dos afirmaciones.

Por último, me interesa mucho tu último libro, el poemario “Matar a Narciso”. ¿Qué sentimientos y sensaciones son los que predominan? ¿Qué has tratado de transmitir con este libro? Y en otro orden de cosas, ¿dónde se puede comprar?

Matar a Narciso, como indica Josefa Parra en su magnífico prólogo, supone el libro de mi madurez definitiva. Pretende acabar con esos tópicos aceptados por la sociedad sin ser ciertos del todo, con esas frases hechas que nadie se atreve a rebatir, con la idea de que el poeta no para de mirarse el ombligo, cuando la realidad es bien distinta: el poeta abre los ojos al mundo exterior una vez que ha interiorizado sus misterios y los hace públicos, los comparte con los demás. Es un acto de comunicación, de complicidad que nadie tiene que ver con el egoísmo. Matar a Narciso también supone tener conciencia de que no siempre somos los mismos. Las personas cambian a lo largo de la vida. Al mismo tiempo, retoma el concepto de que en cada libro uno nace a la vida, se desarrolla, crece y muere con el último verso del poemario, como si en cada acto de escritura uno se entregara por completo. En cada libro uno mata a Narciso. En cada libro reaparece con energías renovadas.

Ricardo Guadalupe (entrevistador).

            El libro se puede adquirir en las librerías españolas. Quizás no lo tengan en existencias, pero sí suelen introducirlo en una base de datos donde localizarlo en el caso de que alguien quiera comprarlo. También a través de mi web: http://www.alejandroperezguillen.es/ donde hay un enlace de la editorial y por medio de ediciones Alfar.
             Ha sido un placer contestar a estas preguntas.

Muchas gracias Alejandro, ha sido un auténtico placer conocer algo más de tu mundo. Espero que volvamos a coincidir muy pronto. En estos días, de tanta oscuridad, la literatura y la pasión con que tú la vives son más necesarias que nunca.

(Nota mía: la entrevista que hice a Alejandro es esta: http://ginesverab.blogspot.com.es/2012/03/entrevista-alejandro-perez-guillen.html)

2 comentarios:

  1. Infinitas gracias, Ginés, por hacer posible esta entrevista y por difundirla, Alejandro y su libro lo merecen.
    Un abrazo,
    El fraguel viajero

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    1. Me sentía un poco en deuda con Alejandro, ha sido además un placer y quiero agradeceros a ambos el esfuerzo de hacerla posible. Sois dos monstruos literarios y la gente hablará de vosotros cuando tal vez esta entrevista sea un recuerdo. Si que eres un Fraguel viajero, viaja y escribe; escribe y viaja.

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