martes, 10 de abril de 2012

FIN DEL HECHIZO Y OTRAS CURIOSIDADES

       El otro día, buceando por la red, me topé con una sorpresa, en realidad, tres. Sirvió además para darme cuenta de eso que dice "mi" chica, que tengo un gran ego como escritor. La triple sorpresa apareció en forma de librerías; una en Jerez de la Frontera (Cádiz), otra en Madrid y la tercera no recuerdo. Las tres tenían -supuestamente- en sus catálogos mi libro de relatos El Hechizo de la Mujer Dragón. Listo para comprar en el comercio o por la red con un plazo de entrega aprox. de una semana. Me cegué, lo admito, y eso que daban poca información sobre el "producto"; no mostraban la foto de la portada, p. ejm. Y mi obsesión-ceguera se enraizó en la idea de que alguien pudiera estar lucrándose a mi costa, sin yo entererame. La sensación fue muy mala, de verdad. No se la deseo a nadie.
   
    Escogí la librería de Madrid y templando nervios, llamé (la primera sensación fue soltar rayos y centellas al interlocutor de turno), pregunté y me enteré que no era tal la tropelía ni tan fiero el lobo. Al parecer, alguien -muy ocioso sin duda-, se encargó en su dia de descubrir mi libro en un listado, o mejor dicho, en el Registro nacional de códigos de ISBN. Intuyo que en las 3 librerías alguien hace (o hizo, al menos) esto para ampliar el catálogo de posibles libres "vendibles". No se tomaron muchas más molestias. De otra manera se hubieran dado cuenta de que no había/hay distribuidora (soy yo, obviamente), y que llevo un control férreo del nº y localización de mi modesta tirada centenaria.

     Fin del Hechizo reza el título de esta entrada porque, anécdotas al margen, sí que hay una librería (en todo el mundo, si se me permite) donde se puede adquirir El Hechizo de la Mujer Dragón,... oficialmente. La Librería Somnis en Paper de Valencia (España). Quedan 3 solitarios ejemplares, más cinco en mi casa que estarán a la venta en junio.

      La labor del escritor indie (que según he oido es como se nos denomina en el argot a los que vamos por libre en la edición) es muy dura y me ha costado más de 15 meses recuperar la inversión.
      Pero me temo que esto no os interese mucho. Es lógico.
     También os diré que es posible que mi libro esté por ahí, en algún mercadillo o similar sin mi conocimiento. ¿Hasta qué punto alguien que lo compró no lo ha revendido o regalado a otro que a su vez lo quiere amortizar?
    Un ejemplar, al menos, ha corrido esta suerte dispar. Está en el fondo de préstamo de una importante biblioteca de Valencia. ¿Cómo ha llegado ahí?, es un misterio, por mi mano no fue. Pero puestos a elegir, mejor que esté aquí. Lástima que el otro día fuera a devolver un libro de préstamo en esta misma biblioteca y me llevase una enorme decepción. Al decirle a la empleada que alguien lo había rayado previamente con bolígrafo se encogió de hombros aludiendo a que era algo normal, que ni lo tenían en cuenta.
    No quiero pensar en las consecuencias de esto, este libertinaje tolerado, no por que un libro mio duerma allí, no va por ahí, pero sí por este maltrato indolente hacia los libros.

     Fin del hechizo, con minúscula, el de la magia de los libros la que desde pequeño le investí y quienes siempre fueron, son y serán mis mejores amigos.
(foto sup.: wikipedia)

3 comentarios:

  1. Querido Ginés, la vida oculta de los libros es misteriosa e insospechada. Más si cabe que la de los escritores. Que no es tu caso. Jajajaja.
    Un abrazo muy cariñoso.

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    1. En mi caso también hay cosas ocultas e insospechadas, me temo. Solo espero que traten bien a mi Hechizo en la biblio de Torrent, una de las dos bibliotecas municipales donde sí está el libro por decisión de este modesto autor, la otra es la de Tuejar.
      un abrazo.

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  2. Qué dura la vida del indie :( De todos modos me alegro de que fuera una falsa alarma el tema del título en las librerías. Claro que hubiera estado bien que ellas te lo solicitaran. Seguro que lo harán en el próximo.
    A mí también me da no sé qué ver los libros garabateados en la biblioteca. Supongo que esto responde a la política absurda y triste de "lo gratis"(= si no cuesta esfuerzo no merece la pena cuidarlo).
    Esa es una de las cosas buenas del libro electrónico, ves, no está expuesto a usuarios poco considerados.
    Salu2

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