viernes, 3 de febrero de 2012

Entrevista a VICTOR J. MAICAS


He tenido la oportunidad de conocer recientemente a Victor J. Maicas. Castellonense, escritor, y sobre todo una persona íntegra y comprometida socialmente. En estos tiempos de recortes y apreturas económicas según nos abordan desde los medios de comunicación, he comprobado que la gente también ha decidido hacer recortes emocionales y afectivos. A pesar de las redes sociales, ya digo, me da la impresión de que la sociedad se está deshumanizando y por ello me gustaría que escucháseis a Victor (os lo presento así, Victor) y después reflexionemos todos sobre el tipo de sociedad que queremos y si aún estamos a tiempo de poner cada uno nuestro grano de arena para hacerlo posible.

¿Qué tienen en común tus tres novelas (“La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj” y  “Año 2112. El mundo de Godal”) además de un año de por medio?
Bien, pues como ya he dicho en más de una ocasión, a pesar de que cada una de ellas tenga una temática diferente coinciden en que las tres tienen un trasfondo, algo que hace que al final de las mismas el lector se vea incitado a pensar, a preguntarse el porqué de muchas de esas cosas que suceden a nuestro alrededor. En cierto modo lo que pretendo es, además de distraer, incitar a dicho lector a ser crítico con la realidad existente.
¿A quién has leído y a quién te gustaría parecerte, literariamente hablando?
Bueno, como comprenderás, si empiezo a enumerar a todos los autores o autoras que he leído no acabaría nunca, por lo que tan sólo mencionaré a unos cuantos como Delibes, Orwell o Dulce Chacón. Y en cuanto a parecerme a alguien literariamente hablando, la verdad es que no tengo interés alguno en parecerme a nadie en concreto. Eso sí, te diré que Dulce Chacón, la autora de “La voz dormida”, fue la que de alguna forma me incitó a empezar a escribir hace ya varios años, puesto que sus relatos cuentan con una sensibilidad especial gracias a esa maestría que se observa al leer sus escritos.
En tu blog he leído que eres socio o colaborador de diferentes ONG’s como Medicus Mundi, ACSUD-Las Segovias o Manos Unidas. ¿Cuál es el compromiso real del artista en general, pero en tu caso como escritor en particular, con la sociedad?
Bajo mi punto de vista todo aquello que sirva para crear sociedades más justas y equitativas es algo a lo que nadie debería renunciar. Y evidentemente, la literatura es un medio a través del cual se puede ir sensibilizando a la sociedad de que hay unas líneas rojas que jamás se deberían traspasar, como es el caso por ejemplo de la miseria extrema que sufren muchas zonas del mundo, o las grandes desigualdades sociales que existen incluso en los países más desarrollados. Escritores como Delibes, Goytisolo, Benedetti, Saramago, Galeano y tantos otros nos han demostrado que se puede a través de la palabra escrita concienciar a la ciudadanía de que un mundo diferente sí es posible.
Creo haber leído esta frase tuya: “A lo que jamás he estado dispuesto es a traicionar a mis ideas, sobre todo, si éstas están basadas en la solidaridad  y en el bien común”.
Sí, así es, ya que alguna gente en ocasiones me pregunta por qué tanto empeño en denunciar ciertas actitudes humanas si según ellos muy poca gente me lo va a agradecer, pero como digo en esa frase, no estoy esperando que nadie me dé una palmadita de agradecimiento, sino que lo hago porque considero que es lo justo y, además, la única forma de conseguir una sociedad mejor para todos sin excepción, ya que el mal de unos cuantos a la larga siempre repercute de una forma negativa en el resto de la sociedad. Si una sociedad no está equilibrada, tarde o temprano lo acaba pagando, y esto es algo que nos demuestra continuamente la historia.
Y en la misma entrevista, esta otra que me resulta demoledora: “El individualismo puro y duro (…), está encaminado al consumismo sin control para subsanar nuestras deficiencias morales…”
Bueno, esto es algo que todos hemos podido observar en la sociedad de los últimos tiempos. Siempre es más cómodo y da menos quebraderos de cabeza preocuparse tan sólo de uno mismo, que ponerse en el lugar de los demás. Durante los últimos años se nos ha incitado a preocuparnos sólo de nosotros mismos y no de lo que sucedía a nuestro alrededor. En estos pasados años de bonanza, indirectamente nos incitaban a no ponernos metas, y para ello debíamos superar a todos los que estaban a nuestro alrededor. Ser un triunfador no consistía en vivir de una manera equilibrada según tus posibilidades y preocuparte por los demás, ni tampoco en saber disfrutar por ejemplo de sentimientos como la amistad o el amor, sino que triunfar era sinónimo de destacar sobre el resto ya fuese teniendo una  mejor casa, un mejor coche o incluso unos hijos más inteligentes que los de tu vecino. El caso era destacar frente a los demás, y si para ello nos teníamos que hipotecar de por vida, no importaba, ya que el verdadero éxito radicaba ahí, en estar al menos un peldaño más arriba que los que te rodeaban. Y claro, para llegar a ese éxito, pues valía casi todo, y eso de pensar en la solidaridad respecto a las necesidades que otros podían tener tan sólo eran cosas de “blandengues sentimentales” y de gente que no sabía realmente cómo funcionaban las cosas, te insinuaban sutilmente, no fuera cosa que al escucharlos de repente se pudiera despertar esa conciencia que todos, en mayor o menor medida, tenemos en nuestro interior. Por lo tanto, si para ser felices debemos estar continuamente superando a los que nos rodean, más vale no despertar a nuestra conciencia y pensar sólo en seguir destacando frente a los demás, llegó a pensar bastante gente. Pero claro, con esta brutal crisis las tornas han cambiado y muchos ya han empezado a comprender que para crear una sociedad más equilibrada para todos sin excepción, se ha de pensar también en todas aquellas personas menos favorecidas ya que podría ser que algún día estemos a su mismo nivel, tal y como está sucediendo hoy en día. Y evidentemente muchos también se han dado cuenta que la felicidad no se obtiene sólo destacando frente a los demás, sino sabiendo valorar ese calor humano que el individualismo puro y duro es incapaz de darnos.
En el prólogo de tu tercer novela, “Año 2112. El mundo de Godal”, leo: “Esta novela no está dedicada a todo el mundo, no, en absoluto”.
Bueno, pero esa dedicatoria no se queda ahí, sino que tiene más texto, ya que también dice entre otras cosas que “esta novela está realizada en homenaje a ese ser jovial y esperanzado que todos llevamos dentro en nuestra juventud, y que el tiempo y la mayor parte de los que nos rodean se han encargado de hacer desaparecer de una forma definitiva”. Por lo tanto, lo que quiero decir en realidad es que se la dedico especialmente a todas esas personas que, aún en la madurez, todavía conservan esa ilusión juvenil de pensar que un mundo diferente sí es posible, a pesar de todo el egoísmo y avaricia que uno puede llegar a ver a lo largo de su existencia.
En ese prólogo, nos invitas a meternos en la mentalidad de uno de los habitantes de la Confederación (nombre de la nueva sociedad instaurada en el futuro apocalíptico), a no ser un mero lector y espectador y a responder a cuatro preguntas.
Sí, es una forma de intentar que, además de que el lector entre de lleno en la trama, que al final de la lectura recapacite sobre lo leído y piense si eso podría llegar a suceder. En esta novela no sólo se critica la desidia de nuestros gobernantes frente al cambio climático, sino que lo que he intentado criticar sobre todo es la manipulación informativa de hoy día. Nos cuentan lo que quieren y cuando quieren. De ahí que incite al lector a que haga el esfuerzo de meterse en la piel de uno de los habitantes de la Confederación para que vea lo fácil que es de manipular la ciudadanía cuando los que mandan tienen el control casi absoluto de los medios de comunicación. Y fíjate que he dicho los que mandan y no los que nos gobiernan o los que nos han gobernado, ya que sobre ellos están los que realmente tienen el control. Supongo  que entiendes perfectamente lo quiero decir.
Es un libro breve donde no son necesarias más palabras porque en sus 161 páginas lo dices todo. ¿No es así?
Bueno, en realidad siempre se puede decir más, de hecho sigo escribiendo y contando muchas más cosas. Pero sí, entiendo el significado de tu pregunta, y en realidad creo que lo que quería decir lo he dicho de una forma bastante clara y por consiguiente no hacían falta más páginas en ese sentido. Eso sí, el lector debe tener presente que aunque la trama transcurre durante el próximo siglo, en cierto modo casi todo lo que cuento de esa sociedad ya ha sucedido, o bien está sucediendo en nuestros días. Hablo, lógicamente, de la manipulación informativa y de algunas otras cosas.
Tu siguiente novela, mira a los ojos de…
A los ojos de dos periodistas. Es una trama que transcurre en nuestros días, más concretamente durante los meses de mayo y junio del pasado año, coincidiendo precisamente con el nacimiento del movimiento 15 de Mayo (el de los indignados). A través de la historia personal de Roberto, un joven periodista que está en una situación muy al límite, he tratado de narrar una historia de superación personal en cuanto a la recuperación anímica del individuo, algo que mucha gente verá muy de cerca puesto que casi todos hemos tenido que superar situaciones difíciles, al tiempo que hago hincapié en otros temas relacionados con la realidad de nuestros días, más concretamente con la realidad social y económica en la que vivimos. En esta novela el lector encontrará ironía, sarcasmo, humor y sentimientos como el valor de la amistad, la magia del amor o la fuerza de las ideas, además de lógicamente un trasfondo que le hará pensar, como decía anteriormente, en la realidad del presente.     
Podéis conocer mucho más sobre Victor J. Maicas en su blog: http://victorjmaicas.blogspot.com/
Muchas gracias Victor, y mucha suerte.

3 comentarios:

  1. Gracias a ti, Ginés. Siempre es un placer hablar de literatura con personas que en su interior sienten una verdadera pasión por ella y con todo lo que tiene que ver con el mundo en el que vivimos.
    Víctor.

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    1. Ha sido un verdadero placer, y no es por decir. Mantengamos la pasión literaria y compartámosla con el resto. Letra a letra, palabra a palabra. Gracias y un saludo.

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  2. Muy interesante personaje. He de admitir que no le conocía hasta haberle leído aquí. Gracias por acercárnoslo.
    Un abrazo!

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